El arte de negar
El sistema produce pobres. Es necesario para que la riqueza se multiplique en pocas manos. Pero hay una contradicción insalvable en ciertos parajes del mundo. No es políticamente correcto asumir esta verdad. Por eso se crean números oficiales que señalan que se combate contra la pobreza, que baja la desocupación y que los precios de los alimentos están controlados. Máscaras para ocultar a los protagonistas del drama, aquellos que lo impulsan y se benefician con el dolor de los que son más. Sin embargo, es indispensable negar la producción de pobreza y la distribución de las geografías de las urgencias que dibuja la riqueza en el mapa cotidiano de las grandes ciudades.
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El sistema produce pobres. Es necesario para que la riqueza se multiplique en pocas manos.Pero hay una contradicción insalvable en ciertos parajes del mundo. No es políticamente correcto asumir esta verdad. Por eso se crean números oficiales que señalan que se combate contra la pobreza, que baja la desocupación y que los precios de los alimentos están controlados. Máscaras para ocultar a los protagonistas del drama, aquellos que lo impulsan y se benefician con el dolor de los que son más. Sin embargo, es indispensable negar la producción de pobreza y la distribución de las geografías de las urgencias que dibuja la riqueza en el mapa cotidiano de las grandes ciudades . De allí los actuales debates en torno a las cifras oficiales en la Argentina. No se habla del sufrimiento del pueblo, sino de los números que deberían dar cuenta de mujeres, hombres y pibes. Naturalizar las víctimas y sus territorios es convertirlos en invisibles y subordinarlos al imperio de los números. Es el arte de negar, la necesidad de ningunear. Una indispensable formalidad del sistema para resguardarse. Para la Defensoría del Pueblo de la Ciudad hay 37 nuevas villas miserias en las que viven, sobreviven, le empatan al fin de semana, alrededor de 30 mil personas. Sin embargo, otras fuentes señalan que estos llamados 'asentamientos irregulares' serían sesenta. La mayoría de ellos tuvieron su bautismo después del robo de 2001 que hizo estallar las formalidades de los gobiernos neoliberales. El informe sostiene que al menos 37 asentamientos en Capital donde viven 6.744 familias, unas 26.976 personas, en las más precarias condiciones de existencia. En 2000 sólo había 12 relevados, un 68 por ciento menos. La información agrega que la diferencia con las villas 'oficiales' es que los asentamientos no son reconocidos y quedan afuera de cualquier tipo de política social que articule el Ejecutivo. Las familias, por otro lado, están en seria situación de riesgo y viven en peores condiciones que en las villas. La razón es que los asentamientos se erigen siempre cerca de vías de tren, espacios bajo autopistas o predios no 'urbanizables'. Son, por definición, mucho más peligrosos y precarios que las villas, apunta el texto. En el Gobierno hablan de 18 villas en Capital, pero se olvidan de contar todos los nuevos asentamientos que se crearon después de la crisis, pero hay algunos que están todavía escondidos y que no fueron relevados o considerados. El que calla, cuando hay que gritar todavía es victima. |
El sistema produce pobres. Es necesario para que la riqueza se multiplique en pocas manos. Pero hay una contradicción insalvable en ciertos parajes del mundo. No es políticamente correcto asumir esta verdad. Por eso se crean números oficiales que señalan que se combate contra la pobreza, que baja la desocupación y que los precios de los alimentos están controlados. Máscaras para ocultar a los protagonistas del drama, aquellos que lo impulsan y se benefician con el dolor de los que son más. Sin embargo, es indispensable negar la producción de pobreza y la distribución de las geografías de las urgencias que dibuja la riqueza en el mapa cotidiano de las grandes ciudades.
Es necesario para que la riqueza se multiplique en pocas manos.